Nicaragua está viviendo una escalada de violencia sin precedentes, producto de una crisis socio-política que estalló el 18 de abril del 2018 y continúa hasta la fecha, dejando como saldo más de 300 fallecidos, 2 mil personas heridas, una cantidad no determinada de encarcelados y cientos de personas que han salido en éxodo del país.

En las últimas semanas, la situación se ha tornado particularmente difícil para la Iglesia Católica, la cual ha sido atacada de manera violenta por su postura a favor del diálogo nacional y por señalar las fuerzas estatales y para-estatales como responsables de la violencia en el país. Entre los ataques podemos mencionar agresiones contra los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, asedios militares a parroquias donde se refugiaban manifestantes y profanaciones a templos católicos.

Estos hechos han afectado todos los ámbitos de la vida en Nicaragua. Nuestra vida comunitaria no ha sido la excepción aunque hemos mantenido las actividades de forma moderada, y dentro de las prioridades está la de orar intercediendo por la paz de Nicaragua, y de forma especial por la Iglesia y nuestros pastores, y el estar pendientes de nuestros hermanos.

En este tiempo las comunidades de la Espada del Espíritu en nuestro país han sido testigos de la protección del Señor. En Nicaragua hay 5 comunidades de la Espada del Espíritu, hasta el momento no hemos tenido que lamentar perdidas de vida pero en algunos casos sí ha habido daños materiales. Los hermanos que indirectamente fueron afectados por la violencia, han experimentado esa paz profunda en medio de la calamidad, lo cual ha sido evidente en los sectores de Masaya y Carazo, dos de los departamentos del país más afectados por la violencia.

Desde el 15 de julio, la Iglesia Católica dio inicio a una intensiva jornada de oración y ayuno en intercesión por la paz en Nicaragua, que culminará el día 15 de agosto.

Es necesario que el pueblo creyente alrededor del mundo, y de manera especial la Espada del Espíritu se una a esta causa nicaragüense, para el cese de la violencia y el establecimiento del Reino de Dios en Nicaragua. Agradecemos todas las muestras de apoyo y solidaridad de nuestros hermanos de la Espada del Espíritu. Contamos con sus oraciones.

“Porque nuestra lucha no es contra seres de carne y hueso, sino contra las fuerzas oscuras del mal”.