– por Don DeSmith

He tenido mi compromiso de por vida con los Siervos de la Palabra por 35 años, y a menudo la gente me pregunta: “¿Por qué sigues aquí?” Una respuesta simple, seguro incluso simplista, sería que ‘mis hermanos no me han echado todavía a pesar de mis muchas idiosincrasias. Pero voy a compartir con ustedes tres razones un poco más serias.

Primeramente el amor de Dios, y con esto quiero decir que lo primero y lo más importante es el amor que Dios me tiene, que he experimentado y que aún experimento cada día. Esta misericordia y fidelidad suya requiere una respuesta de amor. La Biblia es clara en que vivir soltero es un don y que si uno lo tiene debe aprovecharlo. Por eso escogí esta vida, como el mejor modo de responder al amor de Dios.

Una segunda razón: porque es una gran vida: oramos normalmente tres veces al día. También vivimos en común con otros hombres en grupos de 6 a 12, y es un gran privilegio vivir con hombres como Dick LaCroix o Ted Kennedy. También nos dedicamos a la misión; incluso yo, que he pasado 30 de mis 35 años desarrollando software, soy parte de la misión común de los Siervos de la Palabra, ya sea el trabajo con jóvenes que hace David Quintana o la construcción de comunidades de Ken Noecker, todos estamos involucrados en un llamado común.

Finalmente, yo sigo aquí por el ánimo de una gran nube de testigos, la gente a mi alrededor que vive una cultura cristiana de fidelidad: aquí hay parejas que han estado casadas por 35, 55, o en el caso de mis padres 66 años y medio, y ellos me animan también a mantenerme fiel a mi vocación. Estoy agradecido con el Señor por su fidelidad con nosotros en estos 45 años y con todos aquellos dentro y fuera de la hermandad que me han animado a mantenerme fiel.


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Adaptado de Baluarte Viviente, Diciembre/Enero 2016, usado con permiso. © Los Siervos de la Palabra