¡Cuando no tengas nada, entonces me tendrás a Mi! ¡Cuando no puedas depender de nada; trabajo, dinero, riquezas, comida, etc., ¡entonces realizaras que Yo existo! ¡Realizaras que Yo soy el Creador y Proveedor de todas las cosas!
Reflexionemos en el grito de Jesús a Pedro, su primer representante en la tierra, cuando en noche de tempestad y atemorizado por la violencia del viento y la furia de las olas, el viejo pescador, la roca de la iglesia, ha titubeado y se hunde: «Hombre de poca Fe, por qué has dudado.»
¿Qué mentalidad deberíamos tener como cristianos? Debería ser una que se base en la gratitud a Dios. Dios podría no habernos hecho. Pero de su abundante amor por nosotros nos creó esperando que lo amáramos de vuelta.
El ayuno ayuda a recordarnos nuestro alto llamado a servir y dar culto a Jesucristo. Un enfoque muy provechoso que toma prácticas de la Iglesia Ortodoxa Griega.
Tal vez otro misterio está en acción cuando el martirio y la persecución se juntan, tal y como muchos cristianos lo están experimentando en el mundo de hoy: esto conduce a una unidad más profunda entre aquellos que sufren.
No tenía otra opción que volverme al Señor. Estos tiempos de dificultad me han enseñado a crecer en humildad, a entregar mi vida y confianza en la gracia de Dios: “Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza”.