– por Pete Coyle

Con una gran esperanza en el futuro es que reflexiono en lo que aconteció en la conferencia Dalej (se pronuncia ‘Dá-le’; una palabra polaca de llamado a la acción que significa “siguiente”, “vamos”).

Dalej, organizado por Kairós de la región de Europa y Medio Oriente de la Espada del Espíritu, reunió a a jóvenes de Europa y el mundo. Unas 480 personas de 40 nacionalidades se reunieron en el Centro de Conferencias H20 en el centro de Kiczyce, Polonia del 23 al 28 de Julio. Los participantes de Dalej, mayoritariamente entre 17-25 años que son parte de nuestras misiones de Kairós, se reunieron para construir comunidad, dar culto al Señor y pasar un tiempo de calidad juntos. (Dalej estaba agendada para que los participantes pudieran también ir a la Jornada Mundial de la Juventud que también se llevó a cabo en Polonia este año).

DSC_0267
Martin Steinbereithner impartió las charlas matutinas sobre Nehemías. Martin ha invertido gran parte de su vida sirviendo a los jóvenes de Europa y el Medio Oriente.

Arise and build! (¡Levántense y construyan!)

Dalej se destacó por su contenido espiritual, que se concentró en las mañanas. Se enfocó en el libro de Nehemías que recuenta cuando el gobernador Nehemías y un remanente del pueblo de Dios reconstruyeron la ciudad de Jerusalén de sus ruinas y la reestablecieron en un modo de vida piadoso. Estas sesiones nos mostraron cómo estamos llamados en nuestro tiempo a responder al llamado del Señor a “Levantarnos y reconstruir”, en nuestras vidas, nuestras iglesias, nuestras misiones y nuestras comunidades. Este llamado fue el lema principal de la semana y en él se sostuvo toda la atmósfera de la conferencia.

El lema también apareció en la asamblea de oración del jueves en la noche cuando David Quintana (“Q”), querido servidor con los jóvenes de la región por muchos años, proclamó:

“…Llenos con el espíritu de Nehemías, levantémonos y construyamos, perseveremos y corramos nuestra carrera hasta el final. Levantémonos y construyamos; el gozo de la batalla los espera, y el manto de la autoridad descansa sobre ustedes… con corazones encendidos, mentes afiladas, manos equipadas, voluntades resueltas, pies listos:

Vivan sujetos a Dios

Vivan por la gracia de Dios

Vivan para la gloria de Dios…

Hermanos y hermanas… ¡levantémonos y construyamos!”

El lema de la unidad también destacó en la conferencia. Me inspiró profundamente la unidad que experimentamos y también por lo que Dios nos habló sobre la importancia de la unidad.

Dalej II
Las sesiones fueron en una carpa enorme en que cabíamos todos.

Una muestra de esa creciente unidad fue el grupo estudiantil de Haifa, Tierra Santa. En los últimos dos días de la conferencia nos acompañaron 30 miembros de la Misión de Universitarios de Haifa. Fue su primera participación en un evento regional. Esta conexión y su testimonio de vivir vidas cristianas radicales en medio de la adversidad fue fuente de inspiración. A muchos nos impactó ver a los hermanos de Haifa y de Líbano unidos en el Señor y compartiendo sus vidas entre sí.

Dalej VI
Una de las competencias en el Juego de la Villa Dalej

También, 15 jóvenes de una misión estudiantil en Vienna participaron en la conferencia. Este grupo ha estado más involucrado con Kairós en los últimos tres años. También nos honró con su visita el Arzobispo Católico de Haifa, Georges Bacouni y también de Jeff Fountain, quien dirigió YWAM (Jóvenes con una Misión), por 20 años. El nos compartió sobre la obra de Dios en Europa y nos animó a unirnos para construir para el Señor.

Dalej V
El equipo director: (de izquierda a derecha) Gabriel Gołuszek, Tadhg Lynch, Christiane Lewerentz, Agnieszka Paszek y Ania Wójcik.

Sin embargo, nuestra unidad fue mucho más que quitar las barreras ecuménicas, nacionales y culturales. En un nivel más profundo, la unidad que me inspiró fue ver a hombres y mujeres unirse como hijos e hijas de Dios, dándole culto, sirviéndole, construyendo comunidad. Esto se manifestaba ante mi de una manera casi tangible: que los jóvenes reunidos en Polonia eran enviados por el Señor para recibir fortaleza y gracia unos de otros tanto para la conferencia misma como para las pruebas que vendrán después.

El dolor de la desunión en la iglesia llegó el domingo cuando participamos de servicios eclesiales separadamente. Tadhg Lynch, el director de la conferencia, habló apasionadamente sobre el dolor y la oportunidad que viene de nuestra división y nos exhortó a estar abiertos a abrazar la unidad a la que Dios nos llama.

DSC_0674
El Señor vino a nuestro encuentro cuando nos congregamos en oración.

Orar juntos – Dejar que Dios nos cambie
Tuvimos cinco sesiones de oración en las noches en las que el Señor estuvo muy presente y activo moviendo nuestros corazones. Muchos fuimos convencidos e inspirados por la presencia del Señor en estos momentos y fue muy impactante ver a otros entregando sus vidas al Señor por primera vez así como los que la volvían a dedicar. El Señor también nos habló poderosamente a través del don de profecía en una variedad de modos cuando oramos unos por otros por varias necesidades. Los tres principales sentires proféticos fueron:

Lamentación por el estado de las “murallas” Que debemos ver el lamentable estado de la civilización a nuestro alrededor y dejar que el Señor nos mueva en un celo de acción y oración.

Estar listos para el combate Dios nos mandó a no tener miedo, si creemos que no estamos listos para la batalla, sino que él va a proveer, equipar y sostenernos en la batalla que ya está a nuestro alrededor.

La unidad El Señor nos habló poderosamente de que él se place de la unidad entre naciones y tradiciones al congregarnos. Hubo también un espíritu de paz y esperanza en nuestro llamado ecuménico y nuestro modo de vivirlo que impactó a varios que vienen de comunidades uni-denominacionales.

El impulso de estas asambleas de oración ayudó a acercarnos y enfocarnos en el Señor y poder interactuar con él.

Dalej IV
Los austriacos en su presentación una noche.

Relaciones duraderas
Otro elemento notable de Dalej fue que pudimos edificar relaciones entre nosotros. A pesar de que veníamos de contextos tan diversos, fue edificante ver tantos jóvenes vivir en verdadera comunión unos con otros. Se crearon o renovaron muchas amistades que durarán por generaciones.

Viendo hacia adelante, espero que Dalej y el poder que Dios nos otorgó como sus discípulos sea un momento parteaguas para nuestra obra en Europa, un momento que tenga un impacto transformador en el panorama espiritual de este continente y del mundo.

___________________

Pete Coyle creció en la Comunidad de Cristo Resucitado en Glasgow, Escocia. Es un afiliado de Los Siervos de la Palabra y actualmente reside con ellos en Londres, Reino Unido. Pete también sirve en Koinonía, la misión de universitarios en Londres y con la comunidad Antioquía en Londres.