‘- por Irene Campos

Testigos de la obra de Dios
En el 2014, la comunidad Viña del Señor en El Mochito, Honduras vivía momentos difíciles. La comunidad había sido formada inicialmente por familias con hijos pequeños pero estos hijos ya habían crecido y no había ningún grupo de jóvenes para ellos. Ese año, llegó a Viña del Señor un grupo de jóvenes de otras comunidades de la zona como parte del Verano en Misión. El grupo de misioneros realizó un Curso de Nueva Vida en Cristo y sentó las bases para un movimiento de universitarios. Durante los siguientes dos años las bases de ese movimiento fueron creciendo hasta que, en el 2016, dos de sus miembros participaron en un Verano en Misión. Con lo aprendido en ese VEM, ellos volvieron a El Mochito a darle forma al movimiento. En cuatro años, el grupo de jóvenes de Viña del Señor pasó de tener cero miembros a tener sesenta y dos.

El grupo de jóvenes de La Viña del Señor

Historias como esta muestran la huella que deja el VEM en la Zona Centro de la Región Iberoamericana de la EDE. Son incontables los testimonios de conversión durante las actividades del VEM, especialmente en comunidades pequeñas como Fuente de Vida en Costa Rica, Pequeña Israel en Nicaragua y Viña del Señor en Honduras. No es de extrañar que en los últimos cuatro años la participación en el Verano en Misión haya aumentado de los 84 participantes en el 2014 y que este año el número subió a 99.

Tiempo de comida en la semana de formación

¿Qué es el Verano en Misión?
El Verano en Misión es un programa de Kairós en la región Iberoamericana de La Espada del Espíritu.  Consiste en agrupar a jóvenes de las comunidades de la zona en un entrenamiento formativo de dos semanas para luego enviarlos en equipos (llamados escuadrones) a distintas comunidades de la región a servir por tres semanas más.

El VEM tiene varios propósitos: que los jóvenes tengan la oportunidad de crecer en servicio, que las comunidades de la región se conozcan entre sí y que se consolide la cultura comunitaria de la Espada del Espíritu. Sin embargo, el principal objetivo del VEM es dar una formación integral a la juventud de la Espada del Espíritu que contempla aprendizaje espiritual, humano, físico y emocional.

Durante el entrenamiento inicial, los jóvenes deben levantarse a las seis de la mañana para hora y media de ejercicio.

Escuadrón de Guatemala sirviendo

También reciben enseñanza en servicio y liderazgo que deben poner en práctica lavando platos, limpiando y  dirigiendo oraciones y actividades.

La formación en servicio es complementada por formación intelectual a través de lecturas y charlas. Este año el Verano en Misión innovó con el curso Fundamentos de una Mente Sólida que buscaba retar a los jóvenes a cimentar la mente en la Verdad Revelada y poder resistir el ataque secular de nuestros días.

El escuadrón de Cañas-Guápiles, en Costa Rica

Finalmente, la fortaleza del VEM es la formación espiritual de los misioneros. Durante todo el programa se fomenta la disciplina en la oración, la lectura bíblica y la meditación. La idea es que los jóvenes terminen el programa teniendo una relación más fuerte con el Señor.

Una vez concluido el entrenamiento, los escuadrones dejan el centro de retiro y van hacia las comunidades. Durante las tres semanas de misión cada comunidad anfitriona le indica a los escuadrones qué actividades deben realizar. Es común que los escuadrones organicen actividades para niños y adolescentes, campamentos, retiros de conversión para universitarios y obras de bien social. Sin embargo, la misión más importante de los escuadrones es conocer a las familias y compartir con las personas; en otras palabras: es vivir comunidad en la Espada del Espíritu.

Dios no tiene límites
Yo tuve la oportunidad de participar en el Verano en Misión 2018 y puedo dar fe de las historias de conversión, de los frutos de este programa en la región centroamericana, de la formación integral y de la vida en comunidad en la Espada del Espíritu. Fue en este VEM que vi la mano de Dios en la pasión de los jóvenes, en el acompañamiento de los Siervos de la Palabra, en la fe y hospitalidad de la comunidad que me hospedó, pero sobre todo en mí. El Verano en Misión fue el evento que el Señor usó para mostrarme que su poder no tiene límites, que Él es capaz de llevar a un grupo de cero miembros a sesenta y dos y que Él puede hacerlo todo en mí, si yo se lo permito.

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Irene Campos es miembro de la comunidad Árbol de Vida en San José, Costa Rica y fue una de las participantes del Verano en Misión 2018 de la Zona Centro de Kairós Iberoamérica. Fotos tomadas de Kairós Zona Centro en Facebook

Irene Campos (tercera de izquierda a derecha en la fila del frente) con su escuadrón que sirvió en Masaya y Carazo, Nicaragua.