– por Raúl Ríos

Este encuentro de líderes de la RIA me ha traído grandes experiencias y ha dejado retos para mi vida. El Señor se ha mostrado grande y estoy agradecido por ello.

Me dio gusto saludar a hermanos que conocí en los Encuentros de Músicos, ahora convertidos en coordinadores de sus comunidades. Conocí a otros más y hemos seguido en contacto luego del encuentro. Los tiempos de oración fueron enriquecedores y motivantes al ver el actuar del Espíritu Santo en medio nuestro. El tiempo de compartir informal también sirvió para conocer aún más a otros hermanos, saber de sus luchas y victorias, de sus fatigas y consuelos.

Personalmente, el retiro de «Poder de lo Alto» fue como vivir un nuevo Pentecostés. A través de las charlas y los tiempos de oración pude constatar que el Señor puede y quiere usarnos para manifestar su amor misericordioso con el derramamiento de sus dones y carismas. Al orar por otros hermanos, el Señor me dio palabra de conocimiento para ellos. Llegado mi turno, el Señor les dio palabra de conocimiento a quienes oraron por mí. El Señor me está preparando para una misión especial y me está capacitando con los dones que me serán necesarios para la misma.

El Señor me liberó de un espíritu de pecado que se había aferrado a mí desde hace varios años. Vi claramente una sombra con dientes afilados y garras que daba alaridos al separarse de mí mientras decía «¿por qué? ¡Si desde hace muchos años yo lo tengo!». Entonces vi salir detrás de mí la mano del Señor Jesús que mostraba su llaga y derramaba su sangre sobre mi cabeza, acto seguido le decía al espíritu impuro: «Yo pagué por él para que fuera libre.» Desde ese momento he experimentado libertad y me he visto fortalecido para combatir cada día.

Otra experiencia que también me dejó marcado fue cuando Rafael Cuenca, al terminar su charla, hizo oración por todos para recibir una doble porción del Espíritu Santo. Pude ver cómo un manto rojo era puesto sobre mí. Años atrás había orado al Señor en ese sentido y ese día respondió a mi oración. Cada día voy abriéndome más al mover del Espíritu Santo y confiando más en que él hará las cosas que Cristo ha prometido.

En los días subsecuentes he experimentado un renuevo en mi oración personal, en mi servicio, en mi comunión con el Señor y sé que me usará según sus propósitos.

Sigo entusiasmado por descubrír todo lo que el Señor espera de mí: cómo y cuándo debo usar los dones que me ha provisto, mejorar mi servicio en la Comunidad, animar a otros a que se abran a la acción del Espíritu Santo en sus vidas, ser más creativo en la evangelización, estar atento a las mociones del Espíritu para que dirija mi vida y ministerio.

Gracias Señor por tu amor y tu lealtad. Aquí estoy para hacer tu voluntad, no con mi fuerza, sino con la fuerza que da tu Espíritu y los carismas que me has dado y quieras darme.


Raúl Ríos es un miembro de la comunidad Incienso de Dios en Xalapa, México

Foto: Raúl (5to de izquierda a derecha en la fila superior) junto a hermanos evangélicos de la comunidad Árbol de Vida y otros coordinadores de la RIA.