Juan 15: 4 – “Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes.”

In hecho indisputable en la botánica es que al cortar una rama del tallo o de la vid de una planta, esta muere. Este es el punto de Jesús en Juan 15 cuando dice “Yo soy la vid… separados de mí no pueden ustedes hacer nada”. Por lo tanto, Él llama a sus discípulos a permanecer en Él: “Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes”. No nos está invitando simplemente a pasar el rato con él, sino a depender de él para poder vivir. Permanecer o habitar en Él no es un estado pasivo sino dinámico. Como una rama toma el ADN de la vid; al permanecer en Cristo, nosotros tomamos su ADN espiritual. El resultado es una vida abundante y fructífera así como un reto de vivir de un modo nuevo. Como insistiría el apóstol Juan: “el que afirma que permanece en él debe vivir como él vivió.” (1 Jn 2:6)

El año pasado fue el 200º aniversario del himno “Abide with Me” del pastor anglicano irlandés Henry Francis Lyte. En el le ruega a Cristo que permanezca con él en toda situación que la vida le presente y que no solo lo visite ocasionalmente. Traducido literalmente dice:

“No una mirada breve, te lo ruego; una palabra que pasa, 
sino que tú mores con tus discípulos, Señor;
familiar, condescendiente, paciente, libre. 
No vengas a pasar temporada, sino mora conmigo”.

Él tuvo la inspiración de escribir estos versos tras pasar un tiempo junto a la cama de su amigo agonizante que repetía constantemente, como en una oración, “permanece en mí”. Tomando la frase de Lucas 24:29 donde los discípulos de Emaús le piden a Jesús “quédate con nosotros, que ya casi es de noche”, Lyte personalizó esa frase y la extendió para que fuera una respuesta a toda situación humana. “Las tinieblas se intensifican, Señor, habita con nosotros”. Tanto en el himno como en el evangelio reconocemos que Jesús está presente y que desea permanecer con nosotros aún en nuestros momentos más oscuros. Y así, como Henry Lyte, nosotros que deseamos permanecer en Cristo podemos orar esto confiadamente porque Jesús nos prometió que si nosotros permanecemos en Él, Él permanecerá en nosotros y daremos mucho fruto. 

Durante esta Semana de oración por la unidad de los cristianos recordamos como hay cristianos alrededor del mundo que son amenazados por numerosos peligros externos y persecuciones además de la amenaza de la división interna entre nuestras diversas confesiones denominacionales en algunas comunidades. Cualquiera de estas situaciones puede lastimar nuestra conexión con la viña que es Cristo. Cuando experimentamos peligro o persecución, o la amenaza de la desunión, hagamos nuestras las frases de este hermoso himno:

“No temo a ningún enemigo, contigo cerca para bendecirme. 
No tienen peso las penas, ni amargura las lágrimas.
La mañana del cielo amanece, y huyen las sombras vanas de la tierra;
En vida o muerte, oh, Señor, permanece conmigo”.

ORACIÓN: Señor Jesús, confiamos en tu promesa de que siempre estarás con nosotros hasta el fin del mundo.  Que podamos siempre encontrar nuestra morada en ti, permanecer contigo en oración, y conocer la vida abundante llena de paz y unidad que viene de tu presencia perdurable. 


El testimonio de hoy es por James Munk (Ortodoxo) de los EEUU.

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