Juan 15: 16b “vayan y den fruto, un fruto que perdure”

Jesús, la vid, nos llama a nosotros, las ramas, a dar fruto, un fruto que perdure. Si estamos conectados a Él y seguimos conectados, entonces recibiremos la savia vigorizante de Dios, el Espíritu Santo, y daremos fruto. Hay muchos aspectos diferentes sobre ese fruto. Sin embargo, el más simple es amar a Dios y amar a los demás, y al hacer esas dos, traer a otros a que conozcan a Cristo.  

A veces, al vivir en comunidad, se nos olvida cuán contracultural es amar a quienes son diferentes a nosotros. En Londres, donde yo vivo, hay muchas, muchas iglesias, y si no te gusta una iglesia… bueno, te buscas otra. Tristemente, ese es también el caso cuando alguien tiene un desacuerdo importante con alguien más en su propia iglesia y a veces se va y encuentra otra iglesia. En comunidad hemos escogido resolver nuestras diferencias porque estamos comprometidos uno con el otro y, al resolver las cosas, nos amamos unos a otros y damos testimonio del amor de Dios por nosotros y su amor por quienes nos rodean.  

En Juan capítulo 13, Jesús hace justamente este punto. El dice “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros”. (Juan 13:35). Una de las excusas más comunes que he escuchado de por qué la gente no cree es porque “ustedes católicos y protestantes y ortodoxos se la pasan peleando y no se ponen de acuerdo… ¿por qué voy a creer?” Podemos ser diferentes y tenemos cosas que no entendemos unos de los otros, pero en comunidad realmente podemos amarnos unos a otros. Esto dice mucho. 

Cuando recién me involucré en la Espada del Espíritu en los 1980s, me impresionaban 2 comunidades particularmente, una en Belfast, Irlanda del Norte que era protestante y católica y otra en Johannesburgo, Sudáfrica, que no solo era católica y protestante sino además con gente de distintos contextos raciales. En los 1980s, tanto Belfast como Johannesburgo eran zonas de conflicto serio, y cruzar las fronteras como hacían esas comunidades era algo peligroso y no siempre comprendido por la gente. Pero para mi, un joven estudiante de Londres, su disposición para amar a pesar de las barreras hablaba poderosamente, y fue una de las razones clave por las que me uní a la Espada del Espíritu.

ORACIÓN: Señor, te pedimos que nos des unidad para que otros puedan creer. Señor, te pedimos por unidad para tu pueblo a pesar de las diferencias y divisiones, e particular por las divisiones entre nuestras iglesias. Danos un amor más grande unos por los otros para que podamos estar unidos y dar testimonio del amor que tienes por nosotros y por todos.


El testimonio de hoy es por parte de Christiane (Protestante) y Monse (Católica) de Alemania y Ecuador pero ahora en Irlanda del Norte.

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