Durante el último año, hemos descubierto un gran gozo en vivir y servir juntas como hermanas de Betania de dos tradiciones cristianas y dos culturas diferentes, pero que compartimos el llamado de vivir solteras para el Señor y el llamado a la unidad de los cristianos.

Al crecer en una familia cristiana carismática con un contexto misionero luterano, yo, Christiane, siempre he experimentado la vida cristiana expresada en una comunidad comprometida y discipulado radical. La razón más importante para mi decisión de unirme a la Espada del Espíritu, aunque predominantemente católica, fue y sigue siendo su llamado a la unidad de los cristianos. La mayoría de mis amigos en la escuela eran ateos, y aunque les intrigaba escuchar del amor de Dios, muy rápido señalaban como la falta de amor entre los cristianos hacía menos creíble la historia del evangelio. El deseo de mi corazón ha sido ser parte de un testimonio más creíble, por medio de mi vida en comunidad ecuménica, mostrando que el amor de Dios en Cristo es real y que podemos confiar en él.

Yo, Monse, crecí en una comunidad católica de la Espada del Espíritu en Ecuador. Siempre supe que parte de nuestro llamado en la Espada del Espíritu era ser testimonio de la unidad de los cristianos, pero hasta ahora que vivo en Belfast siento que estoy viviendo ese llamado en la práctica. EL descubrimiento más importante para mi ha sido que somos hermanos de la misma familia, y que estamos buscando formas de hacerlo real cada día, en la forma en que nos relacionamos y mostramos interés por las tradiciones de los otros. 

Nosotras, Chris y Monse, hemos experimentado como el descubrir la espiritualidad de la otra nos ha fortalecido en la nuestra. Hemos experimentado amor en los sacrificios a veces dolorosos que hacemos la una por la otra, y ánimo al explorar la labor de nuestra propia iglesia por la unidad. AL compartir sobre nuestras tradiciones nos enriquecemos y nos complementamos en nuestro caminar con Cristo debido al modo diferente en que crecimos relacionándonos con Dios, con nuestras iglesias y con las escrituras. Nosotras sentimos más autoridad espiritual cuando estamos juntas en oración. El dolor de no estar en plena comunión, o no siempre ponernos de acuerdo, y de las heridas del pasado, nos ha llevado a un mayor celo por amarnos una a otra. El vivir juntas ha significado un redescubrir nuestro llamado en la EDE a ser testigos creíbles del Reino de Dios juntas. 


Christiane y Monse son dos mujeres solteras parte de la Asociación Betania de mujeres que viven solteras para el Señor. Viven juntas en Belfast, Irlanda del Norte. 

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