Juan 15: 11 “para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa.”

Jesús nunca hace nada a medias. Cuando se trata de la alegría, quiere que nuestra alegría sea completa. Que no falte nada. El versículo dice “que su alegría sea completa”. A menudo se traduce “que su alegría sea plena”. Esto me recuerda de la imagen del hombre en el sexto capítulo de Lucas que, or su generosidad, se le da una “buena medida” de parte de Dios, “llena, apretada, sacudida y desbordante”. Esta alegría da testimonio del Espíritu Santo, cuya presencia es el signo indiscutible. Es la alegría de Cristo mismo que ha derramado en nosotros por medio del mismo Espíritu. Pues para la persona que ha encontrado al Señor, la alegría de Jesús es visible y palpable. Muchas veces hemos escuchado de alguien que visita una de nuestras reuniones comunitarias decir que le sobrecogió el gozo que vieron.

Este fue el gozo que experimenté en un primer encuentro con la Renovación Carismática. En 1978 yo fui a mi primer conferencia carismática en Atlantic City, Nueva Jersey. Al entrar en el salón de conferencias escuché y luego sentí a más de 25,000 personas en gozo exuberante. Yo también me paralicé. Llegué a experimentar ese mismo gozo como un componente regular de las asambleas de oración de la comunidad Pueblo de Esperanza y con mis hermanos en la Hermandad de la Esperanza. Lo que fue claro para mi es que ese gozo es un fruto de la unidad que nos da el Espíritu Santo. Tenemos un deseo común de conocer al Señor y de amarlo y servirlo, y Él ha validado ese deseo con el regalo del gozo sobrenatural. Yo fui testigo de una comunidad d personas comprometidas a seguir al Señor Jesús y a buscar formas de vivir el mandamiento de amarse unos a otros. Es un patrón que he visto repetirse en muchas comunidades que he visitado con los años.

Cuando conocía a los hombres que estaban formando la Hermandad de la Esperanza, me impresionó lo normales que eran – básicos, con los pies en la tierra, que amaban al Señor – y que estaban llenos de un gozo auténtico y cautivador.

Estamos llamados a vivir esta alegría libre y generosamente. Al hacerlo, permitimos que otros encuentren al autor de la alegría y así su ‘alegría sea completa’.

ORACIÓN: Señor Jesús, nos has prometido hacer nuestra alegría completa. Envía tu Espíritu Santo sobre nosotros esta semana para que por el derramamiento de ese mismo Espíritu se complete tu alegría en nosotros y se profundice nuestra unidad. Que por medio nuestro, muchos más puedan conocer tu amor y tu alegría perfecta.


El testimonio de hoy es de Salim Baz (Ortodoxo) del Líbano.

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