Antes de encontrarme con la comunidad en Ann Arbor, Michigan, durante mis estudios, yo vivía una vida de católico nominal. Iba a misa el domingo y esa era mi única actividad cristiana. La experiencia comunitaria realmente cambió mi vida y me dio una fe renovada y un deseo de verla en otros. 

Había varios estudiantes de Singapur, como yo, que habíamos tenido la misma experiencia de “conversión” en Ann Arbor, así que cuando regresamos a casa establecimos la comunidad Siervos del Señor para proveer de un “ambiente cristiano ferviente” a aquellos que buscan un modo relaciónale y comprometido de vivir su fe cristiana. 

Yo también creo que Dios ha dado a nuestra comunidad una misión especial en Singapur. 

Desde el principio, hemos tenido hermanos de varias tradiciones cristianas que se reúnen para dar culto a Dios juntos. Eso no es común en Singapur donde existen profundas divisiones entre las denominaciones cristianas.

Yo sentía que esta falta de unidad limitada severamente nuestra capacidad como cristianos de llevar el evangelio a nuestros amigos no-cristianos. Ellos no entendía por que había tantas denominaciones distintas, si todos profesábamos que éramos seguidores de Jesucristo. Les sorprendía darse cuenta de que, a pesar del mensaje de amor de Cristo en nosotros, teníamos muchas áreas de desacuerdo.

A la luz de esto, yo creo que Dios nos ha dado a los Siervos de Cristo una misión especial de promover la unidad de los cristianos en Singapur, puesto que nuestros miembros son de distintas denominaciones cristianas, que dan culto a Dios y se esfuerzan por amar y apoyarse unos a otros como una familia extendida de hijos amados de Dios. Esto mientras seguimos manteniéndonos fieles a la enseñanza y las prácticas de nuestras respectivas iglesias y como miembros comprometidos de ellas. Creemos que estos fundamentos de unidad en amor vividos en una relación comprometida e intencional unos con otros, a pesar de las diferencias entre nuestras respectivas iglesias, es parte de la respuesta a la oración de Jesús de que seamos ‘uno’ así como oró en la víspera de su sacrificio y que leemos en Juan 17. La unidad de los cristianos no solo es posible, sino que ya es una realidad concreta en nuestra comunidad en Singapur.


Andrew Lee es un hombre de familia y es parte de la comunidad Siervos del Señor en Singapur.

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