‘-  por Andre Codouni

¡Un regalo de navidad anticipado!

La tercera semana de diciembre trajo consigo el cese de combate en la ciudad. El sonido de las explosiones cesó en las cercanías. Durante unas dos semanas se podía ver a civiles con banderas blancas y convoyes de buses evacuando las áreas rebeldes.

El gobierno sirio pronto declaró la victoria y la gente salió a ver los daños de primera mano. Algunos tomaron fotos de lo que debió hacer sido una actividad deprimente. Sin embargo se sentía un alivio ya que después de cuatro años y medio de lucha uno podía caminar por los alrededores y recordar como era la ciudad antes del conflicto. Esta vez el cese al fuego se mantuvo. Se sentía bien caminar sin tener que estar atentos al peligro inminente de francotiradores o de cohetes.

Algunos de mis amigos cristianos en la comunidad Emmanuel hicieron lo mismo que todos los demás. Aún durante los peores tiempos de la guerra ellos no dejaron de hacer misión a otros, de reunirse en sus casas para orar y para invitar a sus amigos y vecinos. Ellos continuaron participando en la vida litúrgica en las pocas parroquias que seguían funcionando. Ahora, sin embargo, hay un sentimiento diferente, están llenos de esperanza de que en estos tiempos de paz se puede hacer aún más para ayudar.

Tiempo de reconstruir: Pocos edificios salieron ilesos. Un hoyo en una pared, una fachada de una tienda destrozada, las paredes negras de un apartamento quemado y un carro demolido que con suerte será reemplazado pronto. Una patriótica mujer que ondea orgullosamente la bandera nacional, ella sabe, sin embargo, que hay mucho por hacer a su alrededor.

¡La oportunidad está a la puerta!

Dado que están en un país predominantemente musulmán, los miembros de Emmanuel deben mantenerse dentro de los límites de las leyes que rigen cómo operan los grupos cristianos. La principal condición que se les exige es que se identifiquen con una autoridad eclesial reconocida por el gobierno. Debes estar “bajo” un obispo para que se te permita existir y funcionar.

Un prelado tal conoció al grupo y quiso ayudarlos. La familia de su hermano se estaba familiarizando con ellos y esa experiencia había fortalecido su fe y compromiso. El animó a los hermanos y hermanas a tener un lugar donde pudieran reunirse en pequeños “grupos de compartir” para tener estudios bíblicos, guardar el equipo y los instrumentos musicales que usan para su misión evangelística. La emoción y la expectativa fueron en aumento por poder un tener un lugar, un centro para su creciente ministerio.

La propuesta del Centro Comunitario

Otro prelado le ofreció a la comunidad Emmanuel un lugar así, a largo plazo, por algunos años. Un espacioso apartamento con cinco cuartos, en una ubicación conveniente, que necesitaba renovación principalmente en la cocina y los baños. Se discutieron términos favorables en caso de cualquier formalidad eventual. Ellos podían rentarlo “tal y como está” y se les permitiría hacer todas las reparaciones y mejoras que se necesiten.

Esta oportunidad que se presentó era única y requirió mucha valentía y fe. ¿De dónde sacarían los líderes el dinero que necesitaban y estar seguros de que podían seguir ayudando a aquellos que dependen de la ayuda de la comunidad desde hace varios años?

Se dio el primer paso con audacia y fe. Le pidieron a un miembro comunitario, un ingeniero civil, que evaluara el apartamento y les diera un estimado de lo que se necesita para las reparaciones y mejoras. El regresó con un reporte que describe ampliamente lo que necesitan para poderlo usar efectivamente en su ministerio, al menos por el primer año.

Conclusión

Varios en La Espada del Espíritu me preguntan regularmente sobre Emmanuel y cómo ayudarlos y como orar por ellos. Este reporte tiene la intención de mostrar a los miembros de La Espada de Espíritu el enfoque de este año de la comunidad en Alepo. Por favor acompáñennos el oración para que este proyecto de un centro llegue a su cumplimiento y que puedan seguir viviendo libres de las preocupaciones de la vida cotidiana para prestarle toda su atención a la misión que Dios les ha confiado.

Como un beneficio colateral, el trabajo en el centro será realizado principalmente por miembros de la comunidad, proveyéndoles así, a algunos de ellos, al menos un trabajo de medio tiempo.

Sepan que sus oraciones y apoyo sostienen a Emmanuel en más modos de los que pueden imaginar y los hermanos les agradecen, como siempre, muy sinceramente.

Si desean más información o si desean colaborar, contáctenme:

Andre Codouni – El Pueblo de Dios – Beirut, Líbano.

acodouni@gmail.com

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Andre Codouni es un miembro de la Comunidad Pueblo de Dios en Beirut, Líbano. Fotografía de Dominio Público.